09 julio 2009

05 julio 2009

Diatriba al Suicida…







Si pudiera decir algo acaso, algo a quien decide morir,

a quien renuncia a la vida, minutos antes de que decida hacerlo, seria

justo lo que dije aquí… ¡No te vayas por favor, tenemos muchos

sueños, miles de planes, quiero crecer, viajar a tu lado, enseñarte

los motivos por los que aun vale seguir luchando!

Para el suicida no hay palabra ni verso que tenga alma, la vida se ha llenado de vaciedad, es absurda, ominosa; las caricias son infértiles, el beso quema.

La verdad es que poco a poco ha empezado a morir y su acto es la miserable materia que concluye el trance, es su acto un arma de dos puntas el suicida es un asesino que hiere lento pero de muerte, ejerce violencia a quienes le aman, deja heridas que nunca serán cerradas porque en el fondo busca la violencia más perfecta que del recuerdo pueda hacerse. La memoria es veneno, el pasado un mal sueño del que nunca se levanta.

Desdén y solo abandono, desdén a la vida que le fue regalada, repulsión es la manta que cubrirá su cadáver. No hay forma honorable de morir en el suicidio, escapar es cobardía y el último peldaño de la ausencia, que como quien cita a la canción “no hay más dificultad que en el vivir, y nada mas fácil que la muerte.”

Y como mortal renuncia no sin cierto vicio vanidoso, el último placer de las suplicas, su voluntad contra la vida, la auto imposición del castigo, que si la gloria existe lo inesperado sería que volviera a vivir mil veces cuantas a morir pudiera.