15 noviembre 2010

Hoja sin fecha



Descansamos, y un ensueño tiene el poder de envenenar nuestro sueño.

Despertamos, y un vago pensamiento quizá nos estropeara toda la jornada.

Sentimos, concebimos o razonamos; reímos o lloramos; abrazamos contentos un dolor o alejamos de nosotros la zozobra.

Es lo mismo, porque sea pena o alegría, el sendero de su olvido permanece siempre abierto.

El ayer del hombre nunca podrá ser igual a su mañana.

Nada es perdurable si no la mutabilidad.