Cuando pensé que mi tormento esquivo
hiciera fin, comienza mi tormento
y allí donde pensé tener contento,
allí sin él desesperado vivo.
Donde enviaba por el verde olivo,
me trajo sangre el triste pensamiento;
los bienes que pensé gozar de asiento
huyeron más que el aire fugitivo.
Cuitado yo, que le enemiga mía,
ya de tibieza en hielo se deshace,
ya de mi fuego se consume y arde.
Yo he de morir y ya se acerca el día,
que el mal en mi salud su curso hace,
y cuando llega el bien es poco y tarde