El hombre invisible se fabricaba máscaras. Las tenía de todas las expresiones: amor, celos, orgullo, duda, dolor.
Antes de salir a la calle las ensayaba frente al espejo. Con la máscara de poder se sentía capaz de dirigir multitudes, con la máscara de seducción pondría a las mujeres a sus pies... Queriendo aparentar el mayor número de matices acumuló novecientas noventa y nueve caretas.
Para la número mil decidió moldearse una de risa loca. La boca, mostrando enormes dientes, le llegaba de un lóbulo al otro. Cuando la tuvo terminada salió a pasearse con ella puesta. La gente, contagiada por esa grotesca expresión, se puso a reír a carcajadas. Cansado de tanto escándalo volvió a su casa y quiso quitársela: no pudo. ¡Se la había pegado a la piel! Tiró de ella, la rasguñó, le dio tajos, martillazos, inútil. Rabió, aulló, amenazó, lloró, imploró, inútil. La falsa risa ocultó su desesperación. Desfalleciendo de hambre salió a pedir ayuda. Los ciudadanos, sin darse cuenta de que sus gestos eran de angustia, volvieron a carcajearse. Regresó tristemente aceptando morir con esa cara de alegría. Al cesar de esforzarse en retirar la mueca se puso a pensar por qué le había sucedido aquello. De pronto comprendió. Con energía renovada destrozó las novecientas noventa y nueve máscaras anteriores. Cuando no quedó una sola entera, la carátula risueña se le desprendió de la piel como un pez muerto. El hombre invisible, desde entonces, aceptó vivir sin cara.
que buena historia, este blog es muy bueno y no porque eres mi amiga, jejeje saludos chica del FL
ResponderEliminarjaja! Gracias, muchas gracias!Pero ya no soy chica FL ahora soy Tuareg, y otros... jejeje. Ya ves no se dio la impartición de piano, no fue culpa mía, ya te enseñare a su tiempo mis creaciones. Saludos!!!
ResponderEliminarLa verdad cuando recibo comentario como el que tu me dejaste, me doy cuenta que mi camino es el correcto... logro suscitar emociones con mis fotos, y es mi propia emoción.. mil gracias de veras y ojalá algún día podamos compartir visiones y sueños conociéndonos mejor.. Un fuerte abrazo, rob.
ResponderEliminar