“…Sucede con los errores. Su naturaleza compleja, anti natura o retorcida los convierte en materia difícil de controlar, a menudo escapan del análisis y de vez en cuando se vuelven en contra de quienes intentan sacarlos de su purgatorio, e intentan atribuirles virtudes insospechadas.
Todo error genera problemas, pero es aquí donde reside su interés, pues se demuestra que la elevación de su existencia se mantiene justamente en términos de los obstáculos que representa. Por lo general, un obstáculo es aquello que dificulta el progreso de nuestro entendimiento, en este sentido, un obstáculo, por el contrario resulta un valioso revelador de los procesos que entran en juego de la experiencia cognitiva. El conocimiento es una luz que siempre proyecta sombras en alguna parte. Las hipótesis recientes y ampliamente confirmadas por la psicología de la cognición e investigaciones sobre los lapsus y los actos fallidos, han demostrado que existe un conocimiento real que se basa en el error, el cual toma como punto de referencia las sombras y los obstáculos…”
Leí –o creyendo que recuerdo- existen lenguas en las cuales el mismo verbo significa “equivocarse” o “caer en una trampa” y al mismo tiempo “triunfar” o “lograr el objetivo”.
Sin temor a equivocarme (otra vez), sus palabras en alabanza al error, al yerro… magistral, mágica e intrínsecamente envuelven la celebración al conocimiento, al conocimiento a través del error; lo cual me hace pensar que el error es un acierto futuro o una promesa de acierto; claro, siempre y cuando, no se deje esa vivencia en el rincón del olvido, se guarde en la penumbra del desprecio o se ligue al temor. Ojalá que la vida nos permita equivocarnos más, con la única limitación que yo pido: que el desacierto no duela (mucho)…
ResponderEliminarDoctora, muchas gracias por el honor que me hace de poder visualizar mi comentario. Agardezco su fresca escritura, esperando la mente, la imaginación, los sueños... la vida le permita generar mas!
ResponderEliminarAtte.: el maestro