02 abril 2012

La lugubre sombra del amor...








Mi asaltada creatividad objeta al cansancio dos líneas, solo dos líneas de contenido lógico, libre de evocaciones o recuerdos, es cuando intento ayudarme con la música y no resulta un efecto contrario… mientras navega en el aire de mi ausencia una suave nota musical, el dialogo en mi mente adquiere la virtud de la imagen… -“me encanta cuando en las “arias” el interprete salmodea la palabra “mi tesoro.”-  Silencio. 

El tesoro en la opera refiere la importancia del hallazgo, el amante que habitando en el fosco bosque de los hombres se ufana de haber despejado del sendero de la vida, las sucias zarzas que cubrían el preciado camino que lo condujo al encuentro, el amante se jacta se sentirse elegido de entre el resto de los hombres como el único privilegiado de poseer los dotes divinos, el amante se sabe único, el hallazgo ha signado su existencia distinta a la de los otros, el amante al amar adquiere distinción.

El tesoro en la opera, refiere al hombre que extasiado exclama el privilegio de la prosperidad, la prosperidad alcanzada a través del toque humano de un espíritu que de golpe enriquece su humanidad, la materia valiosa no media un objeto tangible, el valor se encierra intrínseco en el alma del amante, el amante en esencia es una joya codiciada, celada, sobrevaluada, única. 

El tesoro en la opera, refiere el sentido de la propiedad humana, ese efecto psicológico abrumante que habita en la mente de los hombres, es la necesidad imperiosa de vincularse con una identidad, de sentirse dueño único del objeto, el vinculo es riesgoso en si, al generar un apego de identidad, el dueño revierte su condición de amo y vuelve su naturaleza a la de esclavo, un  universo convulso se contrae a la lógica, un universo habitado por suaves sensaciones de regocijo y delirantes episodios de dolor, el tesoro duele en la mente del amante… 

El tesoro en la opera, refiere el sentido del valor, la facultad de apreciación del amante no puede ser cuestionada, bajo los ojos del amor todo adquiere un peso especial, un resplandor sublime que transforma todo lo que toca el ser querido, el valor del tesoro es concedido por los ojos de amante, por el tacto del amante, por la voz que lo nombra y lo designa, el valor se resguarda en el alma de quien lo ha “hallado”…   

El tesoro en la opera, refiere también, la condición que ostenta el dueño del tesoro… aquella persecución del temor constante a perder lo que soporta su alma, el amante dueño del tesoro siente angustia inextinguible… porque sabe que si el tesoro le es arrebatado, habrán cautivado un pedazo de su vida, harán de él un hombre empobrecido…
-Silencio-.
La música corre en este laberinto de memorias, de pronto en este alargamiento de imágenes se dibuja el dolor, el dolor  del “amante que agoniza frente a su amada cual moribundo que acaricia su tumba.”

N.

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